Cómo usar un rizador de pelo

 

¿Cómo usar un rizador de pelo?

 

Dentro de los productos para peluquería que han dado el salto al ámbito doméstico destacan los rizadores de pelo. Ahora no es necesario tener que usar rulos ni ir a un salón de peluquería para tener unos rizos perfectos, sino que con este sencillo aparato puedes hacerlo desde la comodidad de tu casa. En este artículo te enseñamos como poder tener unos rizos perfectos, de forma sencilla y cuidando siempre tu cabello.

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El rizador perfecto

Aunque no lo parezca el proceso del rizado de pelo empieza con la elección del rizador acertado ya que no todos tienen la misma utilidad ni resultados. En este caso dependiendo de si quieres unos rizos más o menos amplios tendrás que optar por un rizador de más o menos tamaño.  Para unos rizos pequeños debes elegir rizadores de menos de 2,5 centímetros de sección mientras que si quieres rizos más grandes o más amplios deberás optar por aparatos más grandes. Es importante además que elijas un rizador de pelo que disponga de control de temperatura (cuanto más preciso mejor) de manera que el pelo no se recaliente si no es necesario. Finalmente conviene buscar rizadores de pelo de buen material, especialmente de cerámica o similar, que son los que ofrecen mejores resultados cuidando siempre tu pelo.

 

Preparándote para el rizado

A la hora de rizar tu pelo es importante tener algunas precauciones que te ayudan a obtener mejores resultados y también a cuidar de la salud de tu cabello. En primer lugar conviene que el pelo para rizar esté limpio, pero es fundamental que esté seco. Si el pelo está húmedo se ofrece un desagradable efecto de esponja que provoca que el pelo no luzca de forma adecuada. También es importante elegir un producto adecuado para tus rizos, como pueda ser una laca o una crema protectora que sirve tanto para proteger la estructura del pelo como para potenciar y mantener tus rizos perfectos por más tiempo. Finalmente conviene destacar que no es preciso alisar el pelo por completo para el rizado sino que puedes aprovechar tus ondas naturales para potenciarlas y mejorar el resultado

 

El proceso de rizado

El proceso de rizado del pelo resulta bastante sencillo y mecánico por lo que no requieres de más que un poco de paciencia para obtener buenos resultados. Sí es importante que conozcas tu rizador, especialmente en cuanto a la temperatura de trabajo, para saber el tiempo que debes mantener el rizo, así como para evitar quemarlo o dañarlo. Por eso es necesario leer el manual de usuario antes de empezar.

Como primera cuestión es importante dividir el pelo de las diferentes zonas de la cabeza. Tradicionalmente esta división se realiza en tres secciones: la sección frontal o zona delantera de la cabeza, las dos secciones laterales sobre las orejas y la zona superior y trasera que forman una sola zona. En todo caso depende del tamaño de tu pelo y tu composición esta división puede variar aunque esencialmente suele seguir este patrón. En todo caso conviene que trabajes de zona en zona, sujetando el resto del pelo con pinzas u horquillas para evitar que te moleste.

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Prepara la máquina y asegúrate de que la barra está debidamente caliente y a la temperatura elegida antes de empezar a trabajar. Es muy importante que uses el guante protector para la mano libre a fin de evitar quemaduras al colocar el pelo.  Una vez que alcanza la temperatura es el momento de colocar el pelo sobre el rizador caliente, marcando la tensión del pelo en función del tipo del rizo que quieras obtener. Para los rizos más ajustados puedes incluso girar el pelo antes de colocarlo. Es importante que siempre optes por cantidades pequeñas de pelo, apenas mechones, que te permitan mantener mejor el control del rizado. Una vez colocado espera unos segundos para completar el rizado según la temperatura empleada.

Cuando haya pasado el tiempo previsto separa el cabello de la máquina y  sujeta el pelo y el rizo para que se enfríe y conserve su forma. Para ello también puedes usar pinzas o similares que mantengan el rizo y seguir trabajando el resto del cabello. Si no tienes especial interés en que los rizos sean rígidos sino que los prefieres más sueltos  no es necesario  que lo sujetes. Mientras tanto puedes seguir rizando cada mechón e ir pasando al resto de zonas que no hayas trabajado. Puedes emplear diferentes rizos en cada una de ellas para crear efectos o capas, según prefieras. El único límite es el tu imaginación.

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