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Moda y protección, los niños necesitan gafas de sol

Última actualización: 18.08.19

 

Las gafas de sol son unos de los accesorios más buscados para complementar los atuendos más a la moda, especialmente cuando llega el verano. Sin embargo, hay mucho más tras estos accesorios que solo lucir bien, pues lo más importante de las gafas de sol es la protección que ofrecen a los ojos para evitar que estos sufran daños debido a la fuerte luz del día.

A pesar de que toda clase de ojos son vulnerables a la luz solar, hay algunos que son más sensibles que otros. Por ejemplo, las personas con ojos claros son más propensas a sentir ardor en la vista e, incluso, dolores de cabeza. Esto no hace que tengan mayor tendencia a desarrollar patologías oculares, sino que el iris claro posee menos melanina dentro de la retina y esto hace que sea más sensible a la luz.

Sin embargo, los que necesitan más protección no son las personas adultas con ojos claros, sino los niños pequeños sin importar el color de sus ojos, pues, ya que estos órganos no están completamente desarrollados, presentan más sensibilidad a la radiación y a la luz del sol.

 

¿Por qué los niños pequeños son más vulnerables?

En verano, usualmente, los niños suelen estar bajo la luz del sol por varias horas al día, ya sea jugando en el patio o yendo a nadar a la playa y a la piscina, y esta constante exposición sin ningún tipo de protección ocular puede ser fatal para su vista.

 

 

La retina no se desarrolla por completo para protegerse naturalmente del sol hasta la edad de 25 años, por lo tanto, mientras más pequeño sea el niño, mayor será la absorción de la radiación UVA y UVB. Como las pupilas de los niños son más grandes que las de los adultos, estas absorben más luz. Lo más arriesgado de todo es que los daños ocasionados por los rayos UV se acumulan y no son reversibles, por lo tanto, una constante exposición a ellos puede generar condiciones como degeneración ocular y cataratas. Los niños de ojos verdes y azules son los más afectados.

Los dos lugares más peligrosos para esto son los que tienen arena y los que tienen nieve, pues estos elementos reflejan la luz solar e irradian directamente en los ojos. Por lo tanto, cuando lleves a pasear a tu niño, procura siempre llevar contigo gafas de sol para que no sea parte del 98% de niños que salen sin ellas y se exponen a la luz solar.

 

Es necesario elegir las correctas

Al igual que cualquier otro accesorio o prenda de ropa, las gafas de sol vienen en diferentes tamaños, formas y colores. Sin embargo, aunque es posible elegir algún modelo que puedas combinar con los atuendos del día a día con mayor facilidad, debes recordar que la prioridad no es la moda, sino la protección.

No todas las gafas oscuras tienen protección solar. Esto es un mito muy grande, por lo tanto, jamás gastes tu dinero en las primeras gafas de sol baratas que veas en la calle, pues es posible que, en vez de ayudar, hagan más daño. Los ojos son 20 veces más sensibles que la piel, por lo tanto, de la misma forma en la que siempre buscamos la mejor protección FPS en protectores solares, es necesario buscar las gafas perfectas para cuidar los ojos también.

Lo primero que debes hacer es llevar a tu hijo a una óptica y nunca comprar gafas de sol en establecimientos no especializados. Allí, el pequeño deberá pasar por una serie de pruebas visuales en donde el optometrista estudiará la visión del niño para poder elegir las mejores gafas de sol para él.

Dependiendo de este estudio, las lentes podrán cambiar el color entre el verde, marrón, negro, naranja o amarillo. Esto se debe a que cada uno de los colores es adecuado para distintos tipos de personas, como las que tienen condiciones oculares preexistentes como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, y las que no. Puedes pedirle al optometrista que adapte las gafas de sol con una prescripción médica, para que tu niño, si sufre de alguna condición visual, pueda obtener beneficios que corrijan su vista y, a su vez, lo protejan.

 

 

También podrás agregar filtros como el antirreflejo para eliminar brillos y el fotocromático que hace que las lentes se oscurezcan para dar más protección al exponerse a los rayos ultravioleta. Cuando ya tengas toda la parte técnica de las gafas, tu hijo podrá ayudarte a elegir la montura y, de esa manera, podrá escoger la forma y el color que más le guste.

 

Consejos para mejorar el uso de gafas de sol para tu pequeño

Es muy probable que, al principio, tu niño sienta que acostumbrarse a utilizar las gafas de sol cada vez que salga es algo difícil, sin embargo, esto es totalmente normal. Para hacer que la transición sea más sencilla, hay que intentar varias cosas.

La primera es asegurarse que la montura sea ligera y no muy apretada en la parte central. Si la montura es muy pesada, es posible que tu niño se sienta incómodo con ella e incluso le cause molestias debido al peso. Además, si la parte central es muy apretada, tu niño puede desarrollar marcas dolorosas en el tabique nasal debido al ajuste excesivo de las gafas de sol.

Otro aspecto que puedes tener en cuenta es colocar una pequeña tira en las varillas para que tu hijo pueda llevar las gafas en el cuello cuando no las esté usando en el rostro. Esto, además de prevenir que se caigan y rompan, también hará que sea más difícil perderlas.

Por último, enséñale a tu niño una rutina de protección solar para que, además de utilizar gafas de sol a diario, también cubra su piel con crema protectora y utilice sombreros o gorras que cubran su rostro de la luz.

Con estos consejos para hacer que tu hijo utilice las gafas de sol de forma correcta y con unas gafas de alta calidad, podrás estar seguro de que tu niño siempre estará protegido del sol.

 

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