Cómo reducir las emisiones de tu coche ante la ITV

Última actualización: 02.12.20

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Entre los principales motivos por los que un vehículo no pasa la ITV se encuentra el exceso de gases contaminantes. Un problema que afecta a más del 16% de vehículos que se presentan a pruebas y para el que, por suerte, hay varias soluciones.

 

Pasar la ITV es un trago que no suele gustarle a ningún conductor. Hablamos de un examen en el que cada detalle de nuestro vehículo es analizado con detenimiento y que, en caso de que haya algo que falle, puede acabar traduciéndose en una considerable factura de nuestro mecánico. 

Entre los fallos más habituales se encuentran los problemas relacionados con las emisiones contaminantes del vehículo. Un aspecto en el que fallan casi 1,4 millones de los vehículos que pasan por inspección cada año. Esta elevada incidencia viene derivada de dos aspectos principales. Por una parte, del nivel cada vez más exigente de las normas EURO con las que se regula la contaminación generada por los vehículos. Por otro lado, por la vida del parque móvil que rueda por nuestras carreteras. Y es que cuanto más antiguo o más kilómetros tiene un coche mayores suelen sus emisiones contaminantes.

Afortunadamente, incluso en los vehículos más antiguos es posible resolver este problema sin tener que gastar demasiado dinero, al menos en principio. Son varios los métodos que podemos utilizar para reducir las emisiones contaminantes y no solo durante la inspección, sino durante el resto de la conducción de nuestro vehículo.  Vamos a ver algunos de los más habituales, con los que no solo podremos superar esta prueba sino que también contaminaremos menos y reduciremos la polución en nuestras ciudades.

 

Mantenimiento básico

Aunque es algo que todo conductor debe llevar al día, lo cierto es que si el vehículo no tiene su mantenimiento periódico bien ejecutado es probable que esta sea la causa del problema. Un coche que no tenga el aceite en condiciones o los filtros en buen estado siempre va a contaminar más que un coche que esté con su mantenimiento al día. Así que lo primero que debemos valorar, justamente, es si el coche tiene su mantenimiento periódico al día. Si no es el caso entonces será necesario proceder con el mismo como primer paso para reducir las emisiones contaminantes del vehículo. Un cambio de aceite o de filtros puede ser suficiente para solventar el problema.

Un paseo animado

Aunque muchos conductores no lo saben, una de las causas por las que el vehículo acumula contaminantes en su interior tiene que ver con el ritmo de conducción. Tanto los antiguos catalizadores como los modernos filtros de partículas tienen una cosa en común: la temperatura. A fin de quemar los residuos contaminantes generados durante la circulación del coche es necesario que estos elementos alcancen altas temperaturas. 

El problema es que muchos usuarios realizan trayectos cortos y en ciudad, en los que es difícil que se alcancen estas temperaturas elevadas. Un trayecto de pocos kilómetros a bajas velocidades genera calor, pero no la temperatura necesaria como para que estos contaminantes se quemen.

La solución es sencilla. Basta con darnos una vuelta por autopista, autovía o carretera a un ritmo de revoluciones elevado y a una velocidad alta (sin incumplir los límites, claro), de modo que todos los elementos del motor alcancen la temperatura necesaria para quemar los residuos presentes en el mismo. Una solución que se hace imprescindible en los vehículos con filtro de partículas, que pueden averiarse o acortar su vida útil si no alcanzan su temperatura con frecuencia.

 

Un extra en el depósito

Otra de las soluciones con las que podemos reducir las emisiones contaminantes de nuestro vehículo son los limpiadores de inyectores. Hablamos de productos químicos diseñados especialmente para eliminar la suciedad interior del motor en lo que al circuito de alimentación de combustible se refiere. Pensemos que buena parte de los contaminantes adicionales que vierte el tubo de escape están relacionados con la presencia de carbonilla en el circuito o bien con inyectores tapados o que no funcionan bien, lo que también dispara la generación de contaminación del vehículo.

Para evitar estos problemas no tenemos más que recurrir al mejor limpiador de inyectores de gasolina o de diésel que tengamos a nuestro alcance. Estos productos se vierten directamente en el depósito de combustible, debiendo combinarse con una cierta cantidad de gasolina o diésel, según lo que use el motor. Una vez cargado el limpiador no tenemos más que rodar, preferentemente en las condiciones de alta temperatura que hemos mencionado, para eliminar esos residuos. 

En algunos casos es posible que tengamos que efectuar un par de tratamientos para lograr un resultado adecuado. Por suerte, si tienes prisa existen productos específicos diseñados para la pre ITV, que cuentan con una mayor capacidad detergente y limpiadora. Tratamientos recomendables para vehículos de cierta antigüedad y que no rueden demasiado frecuentemente.

Visita al taller

Si todos los métodos que hemos comentado hasta ahora no han servido para solventar tu problema entonces toca recurrir a soluciones más complejas. Y es que si una limpieza a fondo o un mantenimiento adecuado no son suficientes para reducir las emisiones contaminantes del vehículo entonces es necesario verificar todo el sistema y buscar la fuente del problema.

Una de estas fuentes puede ser la válvula EGR del vehículo, en este caso para los diésel. Esta válvula es la responsable de filtrar los gases contaminantes, de modo que el aire limpio se emite al exterior mientras que los gases calientes y contaminados se mandan al circuito de tratamiento. Si la válvula está sucia o no funciona adecuadamente entonces se emiten gases contaminantes al escape por encima de lo permitido. El cambio suele rondar unos 300 euros.

Otra causa de problema pueden ser los inyectores. Estos son los responsables de verter la gasolina o el gasoil en los cilindros para proceder a su mezcla y posterior explosión o inflamación. Si hay fallos en esta inyección entonces se dispara también la generación de contaminantes. Esta es una de las averías más caras, que puede llegar a costar unos 250 euros por inyector, en caso de que haya que cambiarlos. No obstante, puede ejecutarse también una limpieza intensiva como paso previo, lo que reduce el coste de la factura a un 100 euros.

 

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