Los 5 motivos por los que un coche echa humo negro

Última actualización: 01.06.20

 

Cuando el humo del tubo de escape de tu vehículo se vuelve negro es señal de que algo no va bien. Este humo puede ser síntoma de diversos problemas que conviene conocer, dado que si no se actúa con rapidez pueden agravarse las causas de ese problema, convirtiendo  algo sencillo en una cara y grave avería.

 

Uno de los principales indicadores del estado de nuestro motor es el humo que sale por su escape. En general, este humo no suele tener un color concreto ni tampoco suele ser perceptible salvo en días de mucho frío o en ambientes muy húmedos. Pero a veces ese humo cambia su tonalidad tradicional por otra que es sintomática de una avería o problema de motor, tal como ocurre cuando el humo se vuelve negro. Para que sepas que puedes esperar en estos casos y como resolver el problema analizamos las 5 causas por las que un coche echa humo negro por su escape.

 

1. Tipo de circulación

En los motores diésel actuales encontramos una serie de elementos encargado de reducir la contaminación que los vehículos emiten al medio ambiente. Entre estos elementos se encuentran los sistemas de recirculación de gases, las famosas válvulas EGR o los más modernos filtros de partículas. La idea principal de todos estos elementos es la de tratar los gases de escape a altas temperaturas, eliminando así las partículas y otros tóxicos que se verterían al ambiente, en condiciones normales.

Sin embargo, el problema principal de estos sistemas es justamente ese: la alta temperatura. Unas condiciones de funcionamiento que solo se dan durante los recorridos en carretera, dado que en ciudad es frecuente que el tipo de trayectos que se realizan son cortos, a baja velocidad y a una régimen de giro bajo. Circunstancias que no son capaces de activar estos sistemas y permitir que funciones adecuadamente. Por suerte, para evitar estos problemas basta con hacer algún recorrido más largo por autopista o autovía, donde los diferentes elementos que hemos mencionado puedan alcanzar la temperatura óptima para funcionar y quemar los contaminantes que procesan.

 

2. Mantenimiento general del vehículo

Un vehículo que no tiene el mantenimiento al día es más propenso a sufrir todo tipo de averías, incluyendo aquellas que pueden causar la presencia de humo negro. Cuestiones como un filtro de gasoil en mal estado, filtros de aire atascados, poco aceite de motor o en mal estado pueden ser causas de la aparición de este humo negro.

Así que si el vehículo no está debidamente al día en lo que a mantenimiento se refiere, este sería el primer paso que debemos dar antes de preocuparnos de cosas mayores. Corrige los problemas de mantenimiento que sean necesarios, circula durante unos cuantos kilómetros con el vehículo a un buen ritmo de velocidad y revoluciones y verifica de nuevo el humo, para ver si el problema ha quedado resuelto.

3. Estado de los inyectores y el caudalímetro

Otro de los elementos que suelen causar la aparición del humo negro es el estado general tanto de los inyectores como del caudalímetro. Los inyectores son responsables de introducir el combustible en el sistema, mientras que el caudalímetro es quien regula la cantidad de combustible a inyectar, dependiendo de cuánto estemos pisando el acelerador y de la entrada de aire que percibida de la admisión.

Para solventar el problema, podemos recurrir al mejor limpiador de inyectores diésel, o de gasolina si se da el caso, conforme a las características técnicas de nuestro motor. Su uso suele ser tan sencillo como verter el producto en el depósito en la proporción indicada y circular durante varios kilómetros a una buena velocidad. En caso de que esto no solucione el problema, podemos probar a verificar si los inyectores y el caudalímetro trabajan como deben y si precisan de cambio o reparación.

 

4. Estado del filtro de partículas

Otra de las causas por las que un vehículo puede emitir humo negro es debido a un filtro de partículas en mal estado. Estos filtros tienen una vida útil elevada, que ronda los 150.000 kilómetros, aunque la durabilidad se reduce con el tipo de uso, de modo que a más kilómetros de ciudad menor es la durabilidad. Si además el filtro tampoco cumple con sus ciclos de limpieza, conforme a lo comentado en el punto anterior, es posible que los sensores que monta se obstruyan y generen problemas como ese humo negro.

En este caso la primera solución pasa por lo que ya hemos comentado: una ruta en carretera a un régimen de giro alto y de unos cuantos kilómetros, para forzar al filtro a regenerarse. Si esto no funciona aún es posible recurrir a una limpieza del filtro en taller, a fin de ver si las obstrucciones comentadas pueden solventarse. En el peor de los casos, cuando todo esto falla, solo nos queda reemplazar el filtro de partículas por uno nuevo, que no es precisamente algo barato.

5. Fugas de aire en la admisión

En los motores diésel se requiere de un preciso ajuste entre el aire y el combustible para optimizar su rendimiento. La presencia de un manguito rajado en cualquier parte del circuito de admisión puede provocar alteraciones en ese equilibrio preciso y causar la presencia de humos negros. Estos humos se generan durante la inflamación de una mezcla que es más rica en gasóleo de lo que debería de ser, dado que la mayor cantidad de aire presente se interpreta por el caudalímetro como una mayor necesidad de combustible.

En este caso, hablamos de una avería relativamente fácil de reparar siempre y cuando la fuente del problema sea un manguito o manguera del sistema de admisión. En caso de que la avería se encuentre en el propio colector de admisión o en alguna zona de difícil acceso del motor, entonces la avería se complica y su coste de reparación se incrementa.

 

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