Recupera la salud de tu coche en 6 sencillos pasos

Última actualización: 28.09.20

 

Todos los coches necesitan de cuidados. Unos cuidados que deben ser frecuentes y ceñirse a unos intervalos periódicos. Pero si no has cumplido con ese mantenimiento, aún estás a tiempo de recuperar el buen estado de tu vehículo.

 

Uno de los aspectos en los que más incidencia hacen los fabricantes de vehículos, los talleres y los concesionarios es en la necesidad del mantenimiento periódico del motor. De hecho, en cualquier manual de propietario solemos encontrar una o varias páginas con los cuadros e intervalos en los que se deben ejecutar las tareas de mantenimiento que el vehículo necesita. No obstante, son varios los casos en que tales mantenimientos puedan haberse dejado de lado. Hablamos de casos como los coches que compramos de segunda mano, vehículos que llevan mucho tiempo sin circular o quizá un segundo coche al que no se le prestaba atención.

Para devolver a la “vida” a todos estos vehículos, existen una serie de pasos que podemos dar y que no son excesivamente caros. Pasos que, además, pueden servirnos para descartar averías y que ayudarán a que el motor recupere parte de su buen funcionamiento de manera prácticamente inmediata. Sepamos en qué consisten estos cuidados de rescate.

 

1. Lubricación del motor

Lo primero que debemos hacer para recuperar un motor es cambiar tanto el aceite como el filtro del aceite. Este aceite tiene la capacidad de eliminar la suciedad del motor y es un líquido básico para el funcionamiento del vehículo. Un aceite viejo pierde por completo sus propiedades y se convierte en una masa viscosa que hace de todo menos lubricar. 

Por eso es clave cambiar el aceite por uno totalmente limpio y conforme a lo que el motor precise. En paralelo, también debemos cambiar el filtro de aceite, dado que no tiene sentido ensuciar un aceite nuevo en cuanto pase por el filtro viejo. Esta operación tiene un coste de unos 50 a 80 euros, según el tipo de vehículo y del aceite que necesite.

2. Filtros

Además del filtro de aceite, cualquier motor incluye otros filtros, tales como el de aire y el de combustible, en los diésel. Tal como pasa con el filtro de aceite, estos dos filtros se encargan de evitar la presencia de elementos extraños en el motor y resultan claves para ir eliminando la suciedad del interior. El filtro del aire se encarga de que el aire que pasa al motor, necesario para la combustión o inflamación del combustible, esté lo más limpio posible. 

En cuanto al de combustible, este retiene las partículas e impurezas del mismo, especialmente del diésel, impidiendo así que esos restos acaben en los inyectores. Un filtro que, de no cambiarse, puede reducir la potencia del coche o incluso impedir su arranque. El precio de estos filtros suele ser de unos 50 o 60 euros entre ambos, a lo que se añaden unos 20 euros de mano de obra por el cambio. No obstante, el de aire suele ser fácil de cambiar por estar, generalmente, en un lugar visible del motor.

 

3. Bujías y calentadores

Las bujías y los calentadores son dos elementos básicos para el funcionamiento del motor y su movimiento. Las bujías son las responsables de la explosión del combustible en los vehículos de gasolina, mientras que los calentadores se encargan de la inflamación en los diésel. Si las bujías o los calentadores no funcionan o lo hacen de forma inadecuada, entonces el combustible no puede ofrecer todo su poder y el coche aumentará su consumo y contaminación. Y eso contando con que pueda arrancar.

Pese a lo que pueda parecer, esta operación de mantenimiento no suele ser demasiado cara. Un nuevo juego de bujías de un fabricante de calidad parte de un precio a partir de los 20 euros, mientras que los calentadores rondan los 30 euros. En cuanto al cambio, súmale otros 30 o 40 euros. Un importe reducido y que merece la pena por sacarle el máximo partido a tu coche.

 

4. Limpieza de inyectores

Seguimos nuestra limpieza renovadora en los inyectores. Una operación necesaria en prácticamente todos los vehículos, tanto de gasolina como de diésel. Y es que a menos que el vehículo sea muy antiguo, de gasolina y emplee el viejo sistema de carburación, entonces tendrá inyectores y se requerirá de este paso. 

Para ejecutar esta limpieza, deberás buscar el mejor limpiador de inyectores de gasolina o de diésel que puedas encontrar, conforme a tus necesidades específicas o preferencias. La buena noticia es que el precio de estos productos rondan los 20 o 30 euros y los puedes añadir tú mismo al vehículo. Basta con verter el limpiador al depósito de combustible, siguiendo las instrucciones de dosificación del producto para que este sea efectivo. Este producto irá eliminando la carbonilla y el resto de elementos nocivos presentes en los inyectores y todo el sistema de alimentación de combustible, lo que mejora el rendimiento del motor y reduce la contaminación generada por el mismo.

5. La correa de distribución

Este paso es clave y no debes obviar, a menos que quieras problemas. La correa de distribución es un elemento que mueve la bomba de agua y carga la batería y que siempre debemos controlar. Es fundamental que la correa no esté deteriorada, no tenga flecos sueltos, ni tampoco esté cuarteada la goma que forma su estructura. Ante cualquier sospecha de debilidad o bien si la correa tiene más de 10 años de antigüedad, se hace necesario reemplazar la misma por una nueva. Una correa rota no solo te dejará tirado en carretera, sino que puede provocar un auténtico destrozo en el motor, al hacer un peligroso efecto látigo cuando se rompe. El coste de la operación es variable y puede rondar de 300 a 500 euros, según vehículo.

 

6. Resto de líquidos

Como remate, es necesario revisar el resto de líquidos del motor. Uno de ellos debemos reemplazarlo siempre, como es el líquido refrigerante. Este tiende a perder su color y volverse marrón con el tiempo, costando apenas 40 o 50 euros reemplazarlo por completo y recuperar sus funciones. En cuanto a los líquidos de frenos o dirección asistida, estos deben también revisarse y verificar que no tengan un color negro o similar, lo que muestra que están en mal estado. En este caso debe vaciarse el circuito y cambiarse ese líquido por uno nuevo. El coste, de nuevo, en torno a los 50 euros en cada caso.

 

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