Recupera la figura sin alejarte de tu bebé

Última actualización: 04.06.20

 

Hacer ejercicios ayuda a mejorar la apariencia física y también proporciona grandes beneficios a la salud mental. Por ello, a muchos les apasiona. Pero hay quienes piensan que tras un parto el mantenerse en forma ha de pasar a un segundo plano. Sin embargo, existen un sinfín de actividades que se logran hacer en compañía del bebé.

 

Muchas madres notan que tanto el embarazo como el parto llegan a afectar su cuerpo y tras recuperarse del proceso recurren a ciertas actividades físicas para recuperar su figura anterior. Aunque también es cierto que existen otras mujeres que se sienten mejor con un par que kilitos de más y una que otra estría, ya que son huellas de la maternidad que las hace sentir seguras. 

En este sentido, cada una de esas madres, es dueña de su propio cuerpo y la elección de hacer ejercicio o no depende de cómo se sienten mejor consigo mismas y de que no exista algún riesgo para la salud.

Aunque lo primordial es tener en cuenta que el recibir un nuevo integrante en la familia no supone una etapa de caos, muchos padres se privan de realizar ciertas actividades para su disfrute. Por el contrario, un bebé se podría convertir en la mejor motivación para realizarlas. Son muchas las opciones que están diseñadas para que tanto el padre como la madre logren pasar un rato divertido con su pequeño. Pero el incorporar esas actividades no implica conseguir un récord, antes que todo se tiene que ser prudente y no esforzarse de manera poco saludable.

 

¿Hacer ejercicio es solo para perder peso?

Algunas investigaciones han comprobado, que aquellas madres que le dan pecho a sus bebés y a la vez realizan ejercicios, logran recuperar su figura anterior más rápido que una madre sedentaria. Aunque, debes tener en cuenta que el realizar deporte no solo deja sus beneficios para mejorar la apariencia.

El lograr disminuir el peso adquirido durante el embarazo ayuda a prevenir el riesgo de sufrir diabetes y problemas cardiovasculares, así mismo, son rutinas que contribuyen a aumentar la flexibilidad muscular, el sistema inmunitario y mejorar la calcificación de los huesos. Además, psicológicamente, favorece la autoestima de la madre, reduciendo el estrés y la ansiedad característicos en los padres.

¿Cuándo podrías iniciar?

El tiempo de iniciación es una pregunta que muchas madres se hacen, ya que piensan en innumerables riesgos, tanto para ellas como para sus bebés. Lo primordial es dejar un lapso prudente, para que obtenga una recuperación certera y acudir a la opinión del médico cercano.  

Por lo general, en los casos de un parto vaginal la actividad física se podría retomar unos días después del nacimiento, pero de manera progresiva siempre y cuando no esté presente algún tipo de dolor. En cambio, sí es un parto por cesárea, el tiempo ha de ser mucho más extenso, ya que la cicatriz debe de estar totalmente cerrada y curada, por ende, lo más recomendable es que pasen seis meses o incluso un año después del parto.

 

Busca comodidad en casa o a las afueras

Desde la comodidad de tu hogar podrás lograr grandes cambios y más aún si te informas con relación a las que podrían ser unas buenas rutinas de actividad física, pero no debes eliminar la idea de hacer los ejercicios al aire libre, ya que además, es una excusa para que el bebé conozca y disfrute de nuevos ambientes.

Una gran infinidad de actividades físicas se pueden realizar fuera del hogar, pero si deseas disfrutar de una opción más económica y fácil, podrías simplemente caminar o correr. Muchas madres disfrutan esas actividades junto con sus pequeños en una silla de paseo, dado que es la mejor opción a la hora de buscar comodidad. Si te preguntas por algunas marcas que han logrado diseños muy útiles para este fín podemos mencionar Maclaren, Chicco y Joie, entre otras.

 

Toma consejos antes que todo

Antes de comenzar tu rutina física, es necesario que le des pecho a tu bebé, para que evites su rechazo, pues esta podría cambiar de sabor por el sudor. Además, es una buena alternativa para que el pequeño se mantenga relajado y tranquilo mientras realizas la actividad.

Por otro lado, también es aconsejable que, antes de iniciar, realices un pequeño calentamiento a fin de prevenir cualquier contratiempo, como esguinces, desgarros o torceduras. Y así mismo, es importante que cuides tu respiración y mantengas los músculos de tu abdomen contraídos. Finalmente, después de terminar la rutina no vendría nada mal que tomes una ducha o laves tus pechos, pues como anteriormente se dijo, el sabor salado del mismo del sudor puede que no le agrade al infante. 

Rutinas a tu medida

Para comenzar con tu práctica de ejercicios y lograr acostumbrarse a ella como una rutina, una caminata no sería una mala opción y más aún si dispones, por ejemplo, de la mejor silla de paseo Maclaren. En el mercado encontrarás una gran variedad de modelos de esta marca, que lograrán cubrir tus necesidades y expectativas.

Otra opción simple para iniciar, podría ser el trote o running, pero no olvides tu recuperación y asegurarte de tener una silla apta para este tipo de actividad, puesto que no todas las sillas de paseo resultan confortables para ello. Entre la técnicas que puedes aplicar para poder trotar con una silla debes asegurarte de mantener el manillar pegado a tu cuerpo y con los brazos flexionados, para lograr un mejor control y evitar una posible lesión. Además, evita trotar o correr a gran velocidad, pues recuerda que llevas un bebé a bordo y lo podrías incomodar.

Así mismo, existen otras actividades para mejorar tus glúteos y músculos, sin tener que desplazarte por un largo terreno apoyándote de la silla de paseo. Por ejemplo, puedes sujetarte de ella y llevar un pie hacia delante mientras la rodilla de la pierna contraria se dobla bajando hasta tocar el piso. Después, este mismo ejercicio se repite con la otra pierna.

Otra buena opción, que no requiere de aparatos y puede ayudarte para trabajar el abdomen podría ser la llamada campana lateral, que inicia en posición de desplante lateral, teniendo una rodilla doblada y la otra estirada, seguidamente se lleva el brazo del lado de la rodilla doblada por arriba de la cabeza, intentando incluso tocar al bebé, se regresa al centro y se rota la posición.

Las medias lagartijas también te podrían funcionar, basta con apoyar en el piso la punta de los pies, las rodillas, los codos, doblar y baja el torso. Claro, debes de mantener la espalda recta y evitar sacar los glúteos, aunque podrías interactuar con el pequeño al colocarlo entre tus codos. De igual manera, podrías hacer alguna rutina mientras cargas al bebé, como sentadillas o subir y bajar los brazos.

Indistintamente, sea cual sea tu decisión para mantenerte en forma después de dar a luz, lo importante es que te sientas segura de forma física y emocional, ya que esto repercutirá positivamente en tu salud a largo plazo.

 

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