Cómo depilarse los genitales como un hombre sin sufrir en el intento

Última actualización: 20.10.20

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Si estás pensado en darle un recorte al vello de tu zona genital, es necesario tener claro el proceso. Especialmente porque no hablamos de una zona que esté acostumbrada al afeitado y que requiere de cuidados especiales.

 

Dentro de nuestra evolución como seres humanos hemos visto cómo el vello de nuestro cuerpo ha ido retrocediendo en muchas zonas. Algunas interesantes como las manos y otras no tanto, como en la cabeza. Sin embargo, una de las zonas en las que el vello persiste son los genitales. Y es posible que estés pensando en darle un nuevo acabado a la zona, ya sea por higiene, por seguridad o porque te sale de allí mismo. Sin embargo, esto no es tan fácil como el afeitado del rostro o de la cabeza, por lo que saber qué tienes que hacer es clave para evitar disgustos en tan sensible zona.

 

Lo primero, las herramientas

En este apartado tenemos muchas opciones para elegir. Para estas tareas podemos recurrir a las tijeras y la cuchilla desechable o bien recurrir a la química y buscar la mejor crema depilatoria para hombres de genitales que haya en nuestra tienda favorita. También podemos usar la tecnología más actual, para lo que contamos con modernos cortapelos y rasuradoras con las que dejar la zona impecable sin mucho problema. Y si te atreves y el presupuesto lo permite, incluso puedes probar los efectos de las depiladoras IPL domésticas.

Lo que sí debes tener claro es que, salvo en el caso de los cortapelos, si empleas tijeras o cuchillas de afeitar, estas deben utilizarse única y exclusivamente para los trabajos en esta zona. Así que haz a un lado tus útiles de afeitado convencionales y las tijeras de las uñas y compra productos destinados solo a esta zona. Respecto de las máquinas que hemos comentado, las mismas sí pueden usarse en todo el cuerpo, aunque en este caso lo fundamental es limpiar las mismas cuando vayan a trabajar en los bajos fondos. Si además cuentan con funciones hipoalergénicas mucho mejor.

Antes de correr, mejor andar

En todo trabajo delicado es importante ir con cuidado. Y cuando se trata de adecentar las joyas de la corona aún mejor. Por eso es fundamental que trabajemos con el máximo cuidado y que, antes de entrar a degüello con la maquinilla o el cortapelos, le dediquemos unos minutos a ir preparando la zona y retirando cierta cantidad de vello. Una tarea especialmente importante si no sueles depilarte esta zona a menudo, pues la masa de vello presente en la zona seguramente será considerable.

Para proceder solo necesitas unas tijeras, preferentemente sin punta para evitar riesgos. Con esta tijera vamos a ir recortando el vello que se encuentra en la zona del pubis, eliminando así la mayor parte del mismo. Algo que hará más fácil el trabajo tanto a la cuchilla como a la crema o al resto de productos que podemos usar en la tarea.

 

El agua siempre ayuda

Tras este primer recorte nada mejor que relajarte con una buena ducha de agua caliente, que se encargará de eliminar todo el vello que hayas recortado y que pueda haber quedado enredado en la zona. Además, este agua caliente tiene la ventaja de hidratar la piel e ir ablandando la estructura del pelo, de modo que durante los siguientes pasos el mismo responda mejor. Por eso mismo el peluquero suele lavarnos la cabeza antes de cortarnos y en las barberías hoy día vuelven las toallas calientes para la barba. 

Por si fuera poco, muchas de las depiladoras y recortapelos que tenemos hoy día en el mercado también pueden trabajar en húmedo, de modo que si tienes uno de estos productos podrás completar el trabajo bajo la comodidad de la ducha.

La única excepción a este paso está relacionada con el uso de cremas depilatorias o similares. En estos casos, deberás echarles un vistazo a las instrucciones, dado que estos productos suelen usarse en seco. Esto no impide que puedas disfrutar de tu ducha y, una vez que la zona esté perfectamente seca, proceder a la aplicación de la crema. O bien cambiar a la ducha como paso final, para eliminar la crema y sus restos.

 

Cumple las normas

Hay un par de normas que siempre debes cumplir a la hora de afeitar tan delicada zona. Una de ellas es la de seguir la dirección del pelo, igual que sigues la veta de la madera o la grasa al cortar jamón. Todo pelo tiene una dirección, que nos da el propio vello cuando sale. Esta es la dirección en la que tendremos que mover la cuchilla o la recortadora, a fin de obtener los mejores resultados. Las consecuencias de no hacerlo son varias, que van desde los pelos encarnados a tener la sensación de estar tocando papel de lija la próxima vez que acaricies la zona.

La otra norma es el cuidado. Nada de golpes bruscos, nada de tirones y nada de ángulos complejos. Todas estas actuaciones pueden tener consecuencias sobre la piel de esta zona que, si precisamente está cubierta por tal cantidad de pelo, es especialmente sensible. Así que podemos asegurarte que todo el tiempo y la tranquilidad que le dediques al proceso no será en vano, dado que las irritaciones y molestias en estas zonas son considerables.

En tierra peligrosa

Si hay una zona especialmente peligrosa durante la depilación masculina es la del escroto. Esta zona, que recubre los testículos, tiene la particularidad de contar con una estructura repleta de pliegues y surcos. Estos son muy prácticos a la hora de proteger los testículos del frío, el calor o los posibles golpes, pero tienen el inconveniente de ser muy difícil de depilar. Así que las dos normas que acabamos de mencionar son aún más importantes.

A la hora de trabajar esta zona es clave empezar por “alisar” la misma, estirando la piel al máximo antes de pensar siquiera en cortar. Es recomendable recurrir a un espejo o similar, estratégicamente colocado, para ver mejor la zona de trabajo. Y una vez que lo tengas todo claro, es momento de ir cortando, siempre en favor del pelo y con el máximo cuidado, una zona pequeña cada vez.

 

Rematando la faena

Si has llegado hasta aquí y has seguido los diferentes pasos que hemos dado, seguramente la siega estará completa. Pero aún queda algo por hacer. Lo primero es tratar los posibles cortes y roces que hayas podido sufrir durante el trance, para lo que se recomienda limpiar la zona con agua tibia y algún desinfectante. Si son cortes ligeros, similares a los de un afeitado, basta con un poco de papel higiénico sobre la zona para que la sangre coagule y cierre el corte. Obviamente, si la cosa es más grave, no dudes en buscar ayuda médica.

Como remate, es clave devolver a la zona la hidratación necesaria y que nos ayudará a evitar el picor y la irritación en la zona. Para ello puedes recurrir a cualquier crema hidratante, siendo recomendables las cremas de aloe vera por su alto poder regenerante. No conviene usar after shave o cualquier otra solución para el rostro, dado que sus ingredientes no son adecuados en este tipo de piel.

 

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