Cómo evitar los molestos granitos tras la depilación masculina

Última actualización: 28.06.20

 

Cuando eliminamos el vello no deseado de nuestro cuerpo es posible que aparezcan una serie de granitos en la zona tratada. Algo que afecta tanto a mujeres como a hombres, aunque por suerte puede evitarse con una técnica de depilación adecuada.

 

La eliminación del vello corporal en los hombres es una de las últimas tendencias de moda que nos acompañan. Ya no son solo los deportistas o los modelos quienes quieren eliminar el vello de su cuerpo, sino que cada vez son más los hombres que adoptan esta depilación como parte de su procedimiento de cuidado personal. 

Sin embargo, este proceso tiene varios inconvenientes para la piel y, especialmente, en el caso de los hombres. Pensemos que el vello masculino tiende a ser más grueso y resistente que el de las mujeres, por lo que el esfuerzo necesario para eliminarlo de la piel es mayor al que deben hacer ellas. Esto descarta el uso de productos femeninos a la hora de eliminar el vello en los hombres, pues los resultados nunca serán los adecuados.

Entre los problemas que genera la depilación, se encuentra la aparición de granitos, bastante molestos y que pueden acabar siendo una fuente de infección a corto y medio plazo. Para que sepas cómo evitar este problema, te dejamos algunos datos importantes sobre qué son estos granos y cómo puedes evitarlos.

La foliculitis

Para empezar, es necesario saber cuál es el origen de estos granos que aparecen en nuestra piel. La denominación técnica de los mismos es foliculitis y no son más que una consecuencia derivada de la variación en el estado del folículo piloso, del cual van saliendo los nuevos pelos cuando eliminamos los antiguos. En condiciones normales, el folículo tiene vía libre y fuerza suficiente como para que el pelo salga con comodidad y sin ser molesto.

Sin embargo, en el proceso de depilación se alteran estas dos cuestiones que permiten la salida normal del pelo. Por una parte, el proceso de corte o extracción del pelo supone alterar el entorno de salida normal. Por otro lado, la depilación puede debilitar el folículo piloso, lo que provoca que este pierda la fuerza como para que el pelo salga con normalidad.

El resultado de esta combinación es la foliculitis, lo que también se suele denominar como pelo encarnado. Un problema de salud que en ciertas zonas del cuerpo puede ser molesto e incluso llegar a generar infecciones, en caso de que los pelos retirados se encuentren en zonas de alto roce de la piel o bien en las que el sudor haga acto de presencia con frecuencia. Por eso es importante saber tanto la forma de evitar este problema como de tratarlo una vez que aparece.

 

Consejos para prevenir

Una de las formas más sencillas de evitar este tipo de problemas es realizar un proceso de depilado de calidad, siguiendo una serie de pautas que impidan la posible obstrucción de los poros y la aparición posterior de la foliculitis. En caso de que te afeites a cuchilla, es clave utilizar un producto específico, adaptado a la zona concreta en la que estés trabajando y que también ayude a que el pelo caiga con una mayor facilidad.

También es importante tratar previamente la zona, que deberá estar limpia de grasa y otros elementos no deseados. Un entorno de trabajo limpio impide que esa suciedad pueda penetrar en los folículos y cerrar los mismos durante el proceso. Precisamente por tal motivo también es importante que elimines con agua caliente todos los restos de crema depilatoria o del producto que estés utilizando para la depilación, dado que tras el proceso los poros quedan completamente abiertos y pueden acabar quedando taponados.

Otra alternativa es cambiar el método de depilación que estés utilizando por uno más adecuado. En general, los métodos más agresivos tales como las cuchillas o los geles pueden generar una mayor aparición de granitos que otros más avanzados. Así que recurrir a la depilación láser o buscar la mejor depiladora para hombres, con cabezales y elementos de corte especialmente adaptados a tu cuerpo y a estas zonas sensibles, también es una buena opción para reducir las molestias de la foliculitis a la hora de depilar tu cuerpo.

Tratamiento posterior

Tan importante es el antes como el después de habernos depilado, en lo que a evitar la aparición de la foliculitis se refiere. Una vez que hemos terminado el proceso de depilación, será necesario eliminar cualquier resto de grasa de la piel. También deberemos curar las heridas que hayan podido producirse conforme a su tamaño. En general, basta con usar un poco de desinfectante convencional o similar y algo de papel higiénico para cerrar dichas heridas.

Posteriormente, es conveniente aplicar algún tipo de crema hidratante sobre la piel, a fin de que esta recupere su buen estado tras la depilación. Debemos evitar las cremas que sean excesivamente grasas o espesas, dado que estas pueden ser las causantes del problema de foliculitis que estamos comentando. A cambio, son muy recomendables las cremas ligeras con ingredientes naturales, tales como aceite de oliva, aloe vera, manteca de karité o aceite de almendras. Estas cremas no solo regeneran la pie, sino que también incluyen ingredientes especiales que evitan la aparición de los temidos granos.

Si todo esto no es suficiente y el problema se intensifica, entonces será necesario buscar ayuda profesional. Tu médico analizará la zona y su estado general, procediendo a recetar un tratamiento antibiótico en caso de que haya infección. Durante este periodo, deberás prescindir de la depilación, siendo altamente recomendable tomarse un prolongado tiempo de espera antes de volver a la misma.

 

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