Los Bose SleepBuds, una buena idea con un triste final

Última actualización: 08.08.20

 

¿Te imaginas dormir mejor gracias a unos auriculares in ear? En Bose no solo lo pensaron, sino que incluso fueron capaces de desarrollarlos y lanzarlos al mercado. Sin embargo, el sueño se tornó pesadilla cuando el producto empezó a fallar estrepitosamente.

 

Si nos paseamos por una farmacia veremos como en las estanterías tienen decenas de remedios para dormir mejor. Opciones que van desde los productos naturales y basados en hierbas a medicamentos específicos y de efectos secundarios aturdidores. Algo parecido pasa si le echamos un vistazo a la red, en la que se recogen decenas de consejos para dormir mejor. Y es que dormir bien es algo clave para nuestro bienestar e incluso para nuestra salud. La incapacidad de dormir puede afectar a nuestras defensas, a nuestro rendimiento general o a nuestro humor, pudiendo incluso ser causa de enfermedades.

Entre estos remedios se lanzó uno durante 2018 que nos llama poderosamente la atención y qué destacaría en cualquier comparativa de auriculares in ear de calidad precio que veamos por la red. Hablamos de los auriculares Bose SleepBuds, cuyo funcionamiento ayudaría a dormir a quienes lo necesitaran. Sin embargo, con el paso del tiempo fueron más causa de pesadilla que de un sueño reparador.

 

De un vistazo

Lo primero que llamaba la atención de este producto era su diseño. Al verlo, nos encontrábamos con un modelo con un planteamiento similar a buena parte de los mejores auriculares in ear de relación calidad precio respecto de su formato, aunque en este caso con un enfoque más parecido a los modelos deportivos. Algo lógico, por otra parte, puesto que el producto debía quedar bien encajado en las orejas y no moverse durante la noche.

Este diseño era una de las claves de cómo nos ayudaría a dormir, puesto que el formato in ear o intraural del producto era capaz de aislar al usuario eficazmente del exterior y evitar que cualquier ruido del entorno pudiera aparecer. Todo ello en un producto de tamaño compacto, de modo que no causaba molestias durante el descanso, por muchas vueltas que el usuario daba en la cama.

Un efecto doble

El primer beneficio de estos auriculares ya lo hemos comentado: eliminar por completo cualquier ruido que pudiera haber en el entorno. Un proceso para el que se empleaba un sistema de tapón y no la tecnología de cancelación de ruido propia de la marca. Este cambio se debía al tipo de ruidos que tenía que manejar el producto. Recordemos que, en el entorno de un dormitorio, los ruidos no son tan perceptibles ni homogéneos como en la calle. Como muestra, tenemos los ronquidos o un equipo de calefacción situado en un balcón, cuyo comportamiento sonoro es variable. Así que el efecto tapón es más eficiente para lograr un buen aislamiento.

El otro punto fuerte del producto era la capacidad de enmascarar el ruido, mediante la generación de ruido blanco en los propios auriculares. Este ruido blanco se obtenía usando 10 patrones de sonidos agradables tales como una cascada, el efecto de la lluvia, el ruido de las olas o de una hoguera. Además, la marca ofrecía una biblioteca de sonidos en su app, desde la que se podían descargar otros 10 sonidos, tales como el murmullo del viento o el canto de los pájaros.

En esta app también se controlaban los parámetros de funcionamiento del producto, tales como el nivel de volumen deseado, el patrón o tipo de ruido blanco que queríamos escuchar o incluso la posibilidad añadir una alarma, para despertarnos por la mañana. Todo en un planteamiento cómodo y agradable de gestionar.

 

El sueño se torna pesadilla

Seguramente que hasta aquí te haya gustado prácticamente todo lo que has leído. La posibilidad de tener unos auriculares silenciosos y agradables para dormir, que te aíslen del ruido exterior, son una gran idea. Pero siempre y cuando la misma esté bien diseñada, claro.

Algo que, frente a lo que suele ser habitual en la marca, que no se cumplió en este caso. Los primeros problemas empezaron con la batería. Algunos usuarios se quejaban de que los auriculares se cargaban mal, perdían la carga por completo o se apagaban de golpe, con el consiguiente susto durante la noche.

Un problema en el que la marca empezó a trabajar sin descanso, reemplazando primero las unidades defectuosas por otras nuevas y analizando al detalle el firmware que utilizaban los auriculares. Pero a pesar de la buena voluntad de la empresa, los auriculares no solo no dejaban de presentar este tipo de problemas, sino que los mismos parecían acrecentarse aún más, en paralelo al nivel de enfado que los clientes iban acumulando. Algo comprensible si tenemos en cuenta que el precio de estos auriculares tan particulares rondaba los 250 euros. Así que no era una inversión menor como para que ocurrieran este tipo de cosas.

Retirada con honores

Al final, todos los esfuerzos de Bose para resolver los problemas con la batería fueron en vano. Habían sido capaces de aislar la causa del problema, lanzaron todo tipo de actualizaciones de los auriculares para lograr que los mismos funcionasen correctamente y emplearon miles de horas de trabajo en solventar el problema. Pero todo fué en vano. Las baterías montadas en los Sleepbuds no funcionaban como debían y tenían un rendimiento tan inestable que no era aceptable como para seguir comercializando el producto.

Su retirada se produjo de forma progresiva durante el cuatro trimestre del año 2019. Una fecha en la que la marca dejó de vender este producto y se ofreció a devolver el importe íntegro a aquellos clientes que lo habían comprado ya. 

Respecto al futuro, la voluntad de la empresa es replantear por completo, sin la presión del mercado, el suministro de energía del producto para su posible relanzamiento. Aunque visto el resultado de esta primera experiencia, es probable que tardemos bastante en verlos de nuevo en el mercado. Casi tanto tiempo como el que tardarán los responsables del proyecto en dormir bien de nuevo.

 

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