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Cinco pasos para refrescar tu hogar que te harán olvidar del aire acondicionado

Última actualización: 20.06.19

 

Los aires acondicionados, más que un lujo, se han convertido en un equipo indispensable para sobrellevar la oleada de calor que nos afecta cada año durante el verano, refrescando las diferentes estancias de nuestro hogar u oficina de manera casi inmediata tras su puesta en marcha. Sin embargo, su uso puede acarrear ciertos inconvenientes como lo es un alza bastante notoria en nuestra facturación de electricidad mensual. Asimismo, existen personas que no toleran este tipo de flujo de aire, debido a algún tipo de padecimiento respiratorio o simplemente por convicciones de vida, siendo el caso del respecto por el medio ambiente. Para nadie es un secreto que día a día el planeta sufre un gran deterioro a causa del calentamiento global y hay quienes prefieren buscar alternativas ecológicas para mitigar el calor.

Si te sientes identificado con estos casos, te convendría conocer algunos consejos prácticos para crear una atmósfera fresca en tu hogar sin depender del aire acondicionado.

 

Paso uno

Como debes de haber escuchado alguna vez en tu vida, los colores y el tipo de iluminación tienen una gran influencia para ambientar los distintos espacios de la casa, apartamento u oficina. Si investigas más a fondo, encontrarás una extensa paleta con tonos cálidos y fríos.

En este sentido, tendrías que tratar de decirles adiós a los colores intensos de las paredes y reemplazarlos con tonos muy suaves como el beige, ocre, blanco, entre otros. De esta manera, crearás una sensación mucho más fresca y relajante. Asimismo, emplea bombillas o lámparas de luz natural y, como recomendación, trata de tenerlas encendidas lo menos posible, ya que irradian calor.

Continuando en la tónica de adecuar el hogar, también podrías usar láminas reflectoras de luz solar. Esta es una especie de revestimientos que colocas en los vidrios de las ventanas, para que ayuden a aprovechar la luz, al tiempo que reducen la entrada de calor.

Finalmente, puedes hacer que la naturaleza sea tu aliada utilizando algunas plantas en la fachada, jardín, terraza o patio trasero. Si lo deseas, incorpora enredaderas en algunas paredes. Cualquier opción es válida, pues las hojas de los arbustos absorberán el calor y proporcionarán sombra.

 

 

Paso dos

En lo posible, trata de no usar prendas confeccionadas en textil de poliéster, ya que es un material bastante caluroso y poco transpirable. Esta regla aplica tanto para tu vestimenta diaria como para el pijama, juego de sábanas de la cama y cortinas. Lo ideal son las fibras naturales como el algodón. Este es un tejido poroso y, por consiguiente, el calor generado por el cuerpo no se queda atrapado entre la ropa y tu piel, proporcionando gran frescura en todo momento. La seda es otra buena alternativa, pero su coste es elevado.

Además de esto, deberás evitar usar ropa ajustada. De ser posible, al acostarte a dormir colócate un pijama una o dos tallas por encima de la que usas habitualmente, lo que ofrecerá una mayor libertad para que el aire circule durante la noche por tu cuerpo.

 

Paso tres

Evita el uso de electrodomésticos o cualquier otro dispositivo eléctrico. Los hornos, lavavajillas y máquinas de lavado, por sólo mencionar algunos de los equipos de uso cotidiano en el hogar, generan una salida de calor obligatoria. De no ser así, se calentarán y su vida útil terminaría. Este calor se acumula en el ambiente, elevando mucho más la temperatura actual, por lo que al limitar un poco la puesta en marcha de estos equipos notarás la diferencia en el entorno.

De igual forma pasa con el televisor, consola de vídeo, ordenador, tablet y portátil. Así que si eres de las personas que tiene estos dispositivos en su habitación y acostumbra usarlos antes de conciliar el sueño, deberías pensarlo dos veces antes de encenderlos durante los meses de verano. Del mismo modo, coloca tu smartphone en la mesa de noche y trata en lo posible de no dormir junto a él.

 

 

Paso cuatro

Si tienes un ventilador en casa, es momento de ponerlo a funcionar y para ello existen algunos trucos que tal vez te puedan ayudar:

Durante el día puedes abrir las puertas, después encender el ventilador y proyectar su cara hacia ellas. De esta manera, ayudarás a evacuar el calor existente en la casa, evitando que entre el aire caliente del exterior.

En la noche, ya con las puertas cerradas, puedes tener encendido el ventilador para mantener en movimiento el aire acumulado. Así crearás un efecto refrescante en la habitación. En caso de que tu ventilador sea de techo, no olvides verificar que sus palas giren en sentido contrario a las agujas del reloj, para que el calor sea enviado hacia arriba.

También puedes hacer una especie de climatizador casero, colocando en frente de tu ventilador un trozo de hielo para que se lleve a cabo un proceso de enfriamiento por evaporación. Quizás no dure toda la noche, pero es un método bastante efectivo.

 

Paso cinco

No dejes de lado la hidratación. Y es que si habitualmente debemos consumir hasta ocho vasos de agua diarios, definitivamente la época de verano no puede ser la excepción. Beber agua nos ayuda a evacuar el calor de nuestro cuerpo y, por ende, a mantenernos un poco más frescos. Asimismo, es importante tener cuidado con los alimentos que consumimos, siendo necesario evitar los platos calientes, como los diferentes tipos de sopa o estofados. En su lugar, debemos ingerir ensaladas, frutas u otros alimentos que contengan un porcentaje considerable de agua, logrando así alimentarnos e hidratarnos a la vez.

Tomar al menos dos duchas al día es primordial, pero no lo hagas con agua helada. Ten presente que el cuerpo está caliente y al entrar en contacto con el frío surge un choque de temperaturas que activa al organismo y a la larga eleva la temperatura del cuerpo. Así que dúchate con agua templada.

Otras técnicas infalibles para refrescarte podrían ser colocar en remojo los pies por unos minutos, humedecer un paño y rodear el cuello con él, así como también las muñecas, codos, tras las rodillas y los tobillos. Esto baja un poco las pulsaciones, relajándote y brindándote un frescor que puede durar alrededor de una hora.

 

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