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Disminuye la demanda energética de tu frigorífico siguiendo estos 8 sencillos pasos

Última actualización: 18.10.19

 

Las cifras de consumo de los frigoríficos registradas por el Centro Nacional de Educación Ambiental son bastante alarmantes, ya que se trata de un electrodoméstico de uso masivo con un impacto negativo en el ambiente, que aunque no se puede prescindir de su uso, definitivamente es posible tratar de disminuir su demanda energética.

 

De todos los electrodomésticos que posees en tu hogar, el frigorífico es el que tiene un consumo constante los siete días de la semana y las 24 horas del día, por lo que según los expertos este aparato genera un gasto de al menos el 19%, con respecto a la electricidad empleada en toda tu vivienda. En este sentido, no sólo estamos afectando nuestro bolsillo con una alarmante facturación eléctrica mensual, sino que también se contribuye al deterioro del medio ambiente.

Es importante que nosotros mismos tomemos medidas al respecto y a pesar de que se tenga el mejor frigorífico del momento (En este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra), que nos ofrece mejor eficiencia, también debemos ser consecuentes y disminuir la demanda energética en dicho electrodoméstico. Una forma de hacerlo es a través de estos sencillos pasos que te enseñaremos:

 

Paso 1

Evitar apagar el frigorífico es fundamental para el ahorro energético. Cada vez que el motor del aparato arranca genera un gasto grande, tanto de refrigerante como de corriente, que sucesivamente disminuye y se establece en un rango de consumo más moderado. Asimismo, al aplicar esta acción propiciamos la deficiencia en el proceso de enfriamiento.

 

Paso 2

Otro aspecto que no podemos descuidar es la correcta colocación del frigorífico en el área de la cocina, siendo necesario conservar un margen de espacio con respecto a la pared, de al menos unos 15 centímetros. Esto se debe a que en la parte trasera del electrodoméstico se encuentra el motor compresor y la respectiva salida de aire caliente del mismo, que deberá fluir libremente para mantener esta área fresca y ventilada. Ten presente que si el calor se acumula, el motor se recalienta y automáticamente estaremos restándole eficiencia al funcionamiento del aparato.

 

 

Paso 3

Saber organizar los alimentos dentro del frigorífico nos ahorrará tiempo al momento de abrirlo para coger lo que necesitamos. Así que lo apropiado sería distribuir todo dependiendo de sus necesidades de enfriamiento, tomando como referencia el hecho de que, en la mayoría de los modelos, las partes superiores tanto del contenedor como de la puerta, ofrecen mayor enfriamiento que el área media y la inferior. Lo importante en todo caso es no sobrecargar ninguno de los compartimentos, para así visualizar rápidamente las botellas, verduras, carnes, huevos y demás alimentos. De esta manera, dejaremos la puerta abierta por menos minutos, lo que nos ayudará a evitar el aumento del consumo energético del aparato y la disminución de su eficiencia al enfriar.

 

Paso 4

El frío concentrado dentro del frigorífico debe circular de forma fluída entre los alimentos, envases y botellas, por lo que necesitarás ser cuidadoso y mantener una pequeña distancia entre ellos. Evita en lo posible saturar los compartimentos. Recuerda que las neveras se emplean para conservar los alimentos que consumimos durante la semana o el mes, pero no lo confundas con un contenedor de comida en donde almacenas todo lo que compras y que probablemente no vayas a utilizar en un buen tiempo. Así que la recomendación es comprar sólo lo necesario.

Sin embargo, debemos tener en consideración que todos los extremos son malos, por lo que tampoco conviene que la nevera este demasiado vacía. De ser así, al abrir la puerta entrará rápidamente un volumen de aire ambiente y se encontrará con el frío contenido en la nevera, provocando un choque térmico que a su vez forzará o retrasará el proceso de enfriamiento.

 

Paso 5

Una recomendación, que te puede llegar a ser de gran utilidad, es la de etiquetar los recipientes o bolsas en las que almacenaste los alimentos contenidos en el área del refrigerador. Esto para evitar tener la puerta abierta por largos minutos, mientras revisamos y tratamos de recordar qué es lo que está dentro de cada uno de los envases o envoltorios congelados. Es una tarea bastante sencilla, en la que sólo deberás colocar el nombre del producto, y si deseas, la fecha en la que lo almacenaste. Esta es una medida con la que ahorraremos tiempo, así como también una vez más estaríamos ganado eficiencia energética al no perder el frío generado en el frigorífico.

 

 

Paso 6

El ajuste de la puerta es imperante para la conservación del frío en el interior del frigorífico, por lo que debes revisar periódicamente las gomas que se encuentran dispuestas alrededor. Pero, ¿cómo saber si necesitamos cambiarlas? Existe una manera muy fácil de averiguarlo, siendo necesario que cojas una hoja de papel y seguidamente la trates de deslizar entre ambas gomas. Si entra de forma holgada y puedes desplazarla con facilidad, entonces será la prueba irrefutable de que tu frigorífico posee una significativa pérdida con respecto al frío generado.

En este caso, lo recomendable es contactar a un experto para que coloque un recambio. Igualmente es importante que no descuides esta área y la limpies cuidadosamente con bastante frecuencia para evitar este tipo de deterioro.

 

Paso 7

No podemos dejar de hacer hincapié en el tema de la descongelación de los alimentos, ya que posee bastante relevancia en lo que respecta a la eficiencia del frigorífico.

Los expertos en refrigeración aconsejan que si planeas preparar algunos de los alimentos que están en el congelador, deberás sacarlos de ahí con un día de antelación y colocarlos en la nevera para que se descongele. Con esta sencilla acción aprovechas el frío del alimento para conservar la nevera a una temperatura apropiada, mientras que al mismo tiempo se descongela poco a poco.

 

Paso 8

Una vez más, hablaremos de lo perjudicial que un choque térmico puede llegar a ser para la pérdida de eficiencia del frigorífico. En esta oportunidad, no se trata del aire caliente que entra al tener abierta la puerta por un tiempo excesivo, sino al calor procedente de los alimentos.

Muchas veces acostumbramos a retirar del fuego alguna preparación e inmediatamente introducimos el recipiente al frigorífico, siendo este un grave error que termina forzando el funcionamiento del aparato. Por ello, es necesario dejar reposar la comida hasta que adquiera una temperatura ambiente y en ese momento, podremos llevarla al frigorífico  con total tranquilidad.

 

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