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Organización: El secreto de los frigoríficos limpios

Última actualización: 17.09.19

 

Cuando estamos buscando el mejor frigorífico para nuestra casa, siempre nos decantamos por el más grande, el más bonito y elegante. Pero, a veces esta decisión puede jugar en contra, porque mientras más grande es el frigorífico más cosas guardamos y más desordenado se ve. Si esta situación te es familiar, te enseñaremos cómo organizar tu frigorífico para mantenerlo siempre limpio.

Puede que la limpieza del frigorífico sea de esas tareas que nadie quiere hacer al igual que planchar la ropa, recoger las hojas del jardín o bañar al perro. Sin embargo, a diferencia de estas actividades, el frigorífico tiene un secreto: si lo mantienes ordenado no hará falta limpiarlo. 

Seguramente te estarás preguntando cómo es eso posible. Pues, no es ninguna invención reciente ni un avance de la NASA. Al contrario, se trata de hábitos diarios y pequeñas acciones, que mejorarán el uso del frigorífico si toda la familia participa.

Pero, antes es necesario dejar tu frigorífico como nuevo, así que empezaremos por por desconectar el equipo para su limpieza y vaciar todo su contenido, sacar todos los envases, alimentos y bebidas que estén guardados. 

Aprovecha para desechar esos alimentos dañados o que tienen mucho tiempo y nadie se los va a comer. Debes sacar cada una de las bandejas, gavetas y compartimentos, para lavar estos accesorios cómodamente y dejarlos secar en un espacio ventilado.

Para el interior del frigorífico, puedes usar una mezcla de agua, jabón y vinagre para limpiar las paredes, eliminar los malos olores y quitar las manchas, frotando suavemente. 

Por lo que se refiere a la suciedad que se ha adherido, una mezcla de bicarbonato de sodio y vinagre te ayudarán a sacar las manchas difíciles. Asimismo, debes limpiar la goma de la puerta y secarla bien, pues entre las hendiduras se puede crear humedad y provocar la proliferación de hongos y moho.

 

 

Hora de organizar

Una vez que el frigorífico esté completamente limpio y todos sus compartimentos estén secos y en su lugar, llegó el momento de aprender a organizar los alimentos en su interior.

En este sentido los envases, bolsas herméticas, tarros de vidrio y fiambreras, pueden ser tus mejores aliados. Estos ofrecen orden, preservan tu comida y evitan que los olores fuertes de algunos alimentos invadan a otros. Por eso debes cuidar que estos utensilios conserven los alimentos completamente aislados, eso quiere decir que todos cierren herméticamente.

Los tarros de vidrio son preferibles a los envases de plástico, porque garantizan que no se altere el sabor de los alimentos que almacenan, pero debes tener cuidado con los niños al momento de sujetarlos. 

Es importante recordar que el frigorífico no es una despensa, así que no tienes que guardar todas las compras del supermercado en él, pues no todos los productos necesitan refrigeración. 

Por ejemplo, el frío daña a los tomates y su pulpa se pone insípida. Tampoco debes meter los ajos, papas, aguacates, cebollas y plátanos, estos deberían ir en una cesta a temperatura ambiente. De esta forma, liberamos espacio que no suele sobrar. 

Por su parte el pan puedes dejarlo afuera para que no pierda la frescura, mantenlo en un lugar ventilado y seco, a menos que lo quieras conservar por más días, y en ese caso debes congelarlo.

 

Conoce tu frigorífico

Si hacemos una comparativa de frigoríficos nos daremos cuenta de que las temperaturas oscilan entre 2 a 8º C, y por lo general, la circulación constante del aire es de abajo hacia arriba. Esta característica, permite que haya zonas más frías que otras, algo que debemos tener en cuenta al organizar nuestros alimentos.

De igual manera, la parte trasera siempre está más fría que la delantera, primero por la circulación del aire y en segundo lugar, por la cercanía a la apertura de la puerta, por donde siempre está ingresando aire caliente, este es otro punto a tomar en cuenta a la hora de colocar los envases.

Por ello, no se recomienda guardar en la puerta productos susceptibles a los cambios de temperatura. Al contrario, este espacio es idóneo para colocar diferentes salsas, botellas de agua, vino, mantequillas, etc.

Dependiendo de tu frigorífico, por abajo es por donde se inicia la circulación del aire frío, por lo tanto, es la zona con la temperatura más baja del refrigerador. En consecuencia, deberíamos destinar esta área a los alimentos crudos como carnes, pescados y mariscos. Además, es un espacio adecuado si pensamos en la higiene, ya que alguno de los alimentos pueden gotear o derramar sus jugos y contaminar otros. De esta forma, se pueden separar los crudos de los cocidos. Es muy importante recordar que los alimentos crudos refrigerados, deben consumirse en un máximo de dos a tres días. 

La próxima área, por encima de los alimentos crudos, son los cajones. Aquí es el lugar adecuado para las verduras y las frutas que necesiten refrigeración. Pero, evita guardarlos con cartones o bolsas plásticas, pues. literalmente, estos alimentos necesitan respirar, y si están envueltos se pueden humedecer o quemar fácilmente.

 

 

Del medio hacia arriba

Desde la parte media hasta la superior tenemos tres o cuatro repisas, dependiendo del modelo de tu frigorífico. Estas son las divisiones adecuadas para colocar pasteles y todos esos alimentos que tienen una etiqueta que indique “Después de abierto, mantener refrigerado”, como productos lácteos (leche, queso, mantequilla, yogurt y otros derivados), embutidos, conservas como anchoas, ahumados y patés. 

También es un área ideal para aquellas comidas que comúnmente denominamos “sobras”. Recuerda etiquetar estos envases para ver la fecha de elaboración y qué hay en su interior, así te será más fácil ubicar la comida que quieres calentar. Una recomendación en este caso es colocar siempre la comida más reciente hacia atrás, así la primera a la que tienes acceso es la que tiene más tiempo elaborada y que debe consumirse rápidamente.

En este sentido es importante la premisa de «a lo primero que le das entrada es a lo primero que debes darle salida». De esta manera, nuestros alimentos los consumimos antes que se deterioren. Para eso, dispón en el fondo del frigorífico los productos recién comprados y a la simple vista todos aquellos que tienen más tiempo y debemos consumir con prioridad. Con esta acción, se evitan los olvidos que terminan con productos en la basura, el frigorífico con malos olores y el dinero mal gastado.

En definitiva, estas pautas te harán más sencilla la organización de tu frigorífico, y esto mejorará su apariencia y lo conservará limpio por más tiempo. No olvides incluir a toda la familia, hasta los más pequeños, para que participen en el orden del frigorífico y sepan cuál es el lugar adecuado para cada alimento y producto.

 

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