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10 trucos para mantener la casa fresca sin aire acondicionado

Última actualización: 22.10.19

 

Mantener la casa fresca sin tener un aparato de aire acondicionado puede parecer misión imposible, pero lo cierto es que no lo es. Hay ciertos trucos que pueden contribuir a que en nuestro hogar no penetren demasiado los cálidos rayos de sol propios del verano. De este modo, continuará siendo habitable incluso en plena ola de calor sin depender del aire acondicionado. A continuación, te damos 10 consejos muy útiles para refrescar tu casa en los meses más calurosos sin que se traduzca en un incremento de la factura de la luz.

 

1. Mantén las ventanas cerradas y las persianas bajadas durante el día

Para evitar que el calor se apodere de cada rincón del hogar, el objetivo es que no tenga modo de entrar. Aunque tengas tentación de abrir las ventanas con el propósito de refrescar el ambiente, recuerda que esto es contraproducente durante el día. En las horas en las que el sol sea más intenso, procura mantener las ventanas cerradas y las persianas bajadas. De este modo, la temperatura interior permanecerá más o menos estable.

 

2. Ventila la casa durante la noche

El momento del día en el que más refresca es al amanecer. Ten este detalle en cuenta cuando estés pensando en abrir la ventana. A partir de la caída del sol puedes aprovechar para abrir las ventanas de casa (que habrán permanecido cerradas durante todo el día) y así conseguir que entre en ella un poco de aire fresco. Sea invierno o verano, la ventilación del hogar es un hábito que no puede perderse. Solo asegúrate de hacerlo durante las horas correctas y conseguirás el objetivo deseado.

 

3. Utiliza tejidos frescos

Cuando llega el verano, es habitual hacer un cambio de armario. Es el momento de sacar la ropa más propia de esta temporada y guardar hasta dentro de unos meses aquella invernal. ¿Por qué no hacer lo mismo con las sábanas y demás tejidos en el hogar? La primera regla es, en la medida de lo posible, quitar las alfombras, ya que estas no harán sino contribuir a elevar la temperatura de la casa. Para las camas, usa sábanas de algodón y tejidos naturales, así como también en el caso de que utilices cubre sofás. Lo ideal es apostar por telas frescas y en tonos blancos.

 

 

4. Evita las fuentes de calor

Ya que el propósito es evitar que el calor se instale en casa, deberás huir de cualquier fuente que pudiera contribuir a aumentar la temperatura interior. Por ejemplo, dúchate con agua fría o, al menos, templada. Se trata de evitar que se cree vapor. En cualquier caso, es conveniente echar mano de los extractores, tanto de la cocina como del cuarto de baño, en aras de que el aire caliente salga de casa.

 

5. Aísla las habitaciones que no utilices

Así como se recomienda hacer un uso apropiado de las ventanas, será preciso hacer lo mismo con las puertas. Si hay habitaciones que no utilizas, lo más conveniente es que cierres estas puertas, de manera que el aire fresco se concentre en aquellas estancias que sí frecuentas. Eso sí, durante las horas más fresquitas del día, también conviene que ventiles estas habitaciones y que el aire fluya de manera natural por todo el hogar.

 

6. Apuesta por comidas ligeras

En verano es adecuado cambiar ligeramente la dieta y agregar alimentos menos procesados. No solo tu organismo te lo agradecerá, sino también tu hogar, pues cuanto menos utilices la cocina, menos aire caliente generarás. Apuesta, entonces, por alimentos más ligeros del tipo ensaladas, frutas y, sobre todo, ingiere bebidas en abundancia. Por el contrario, trata de huir de platos pesados como cocidos, estofados y similares, los cuales te darán mucho más calor.

 

7. Cambia las bombillas

La iluminación de tu hogar es otro de los elementos que pueden influir en un aumento de la temperatura. Si no lo has hecho ya, conviene que sustituyas todas las bombillas incandescentes por otras de tipo LED. Sus beneficios no los notarás únicamente en la factura de la electricidad, sino también en el confort de tu hogar. No en vano, las bombillas incandescentes emiten mucho más calor que las de tipo LED.

 

 

8. Utiliza ventiladores

Los ventiladores son magníficos aliados para refrescar aquellos hogares que no disponen de aire acondicionado. Es más, representan la alternativa perfecta a estas máquinas. No solo son aparatos mucho más económicos que los aires acondicionados, sino que también supondrán un considerable ahorro en la siguiente factura de electricidad. La ventaja es que la variedad de ventiladores es inmensa. Hay modelos de techo, de sobremesa, de pie, etc. Dependiendo de la temperatura exterior, tener a mano uno de estos artilugios será más que suficiente para sobrellevar el verano.

 

9. Mantente hidratado

En ocasiones, la clave no es mantener fresca la casa, sino a ti mismo. Por ello, considera seguir diversas pautas de actuación para que el verano no se convierta en la estación más temida del año. Durante la época estival, hay que beber mucha más agua y, por supuesto, aumentar el consumo de bebidas o alimentos refrescantes, como los helados. Otra opción es aplicarte con cierta frecuencia un poco de agua en las muñecas o en el cuello. Por supuesto, resultará de gran ayuda tener un abanico siempre cerca.

 

10. Usa los electrodomésticos por la noche

Por último, este decálogo estaría incompleto sin referirnos al uso responsable de los electrodomésticos durante el verano. En aras de evitar que la casa se caliente demasiado, lo mejor es poner a funcionar electrodomésticos, como el lavavajillas o la lavadora, únicamente por la noche. No olvides que estos aparatos también son fuentes de calor y, aunque no te des cuenta, su utilización impedirá que el hogar permanezca fresquito. Esta recomendación debería extrapolarse incluso a la televisión o a los ordenadores, ya que también desprenden calor. Lo mejor es que sean utilizados a partir de la puesta de sol.

 

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