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¿Sabes cómo elegir un sistema de refrigeración para tu hogar?

Última actualización: 18.07.19

 

Inevitablemente cada año experimentamos el incremento de la temperatura a medida que el invierno se despide y se acerca la primavera. Pero este cambio climático natural continúa elevando la calidez del aire hasta alcanzar una cifra de dos dígitos que nos hace transpirar y sentir que estamos agotados, y esto a veces sucede cuando apenas han transcurrido un par de horas a partir de que nos hemos levantado de la cama.

Como es de esperar, los fabricantes de dispositivos diseñan artilugios para ayudarnos a tolerar mejor esta situación y nos ofrecen básicamente tres alternativas, que son los aires acondicionados fijos, los ventiladores y los híbridos que combinan características de ambos en un formato portátil y de menor coste que los aires acondicionados que se montan de manera fija.

Sin embargo, elegir el tipo apropiado para nuestras necesidades particulares no siempre es sencillo. Continúa leyendo y podrás encontrar más información para decidir objetivamente la solución para ti y conocer las desventajas de estos aparatos.

 

1. Analiza la temperatura máxima que se alcanza en tu localidad

Partiendo de lo más básico, lo primero que debemos tomar en cuenta para seleccionar un sistema de refrigeración para nuestro hogar es la temperatura máxima que se alcanza en nuestra zona geográfica. Una temperatura tolerable en el interior de una habitación y que se considera saludable por las organizaciones que analizan la utilización de sistemas de refrigeración oscila los 26 grados.

Por lo que si en tu lugar de residencia se supera esta temperatura por alrededor de solo 4 grados, las necesidades podrían cubrirse con un ventilador de manera eficiente. Si el clima es muy seco, entonces uno con opción a agregar agua o hielo lograría proporcionarte una brisa fresca y cómoda.

Si la temperatura en cambio puede alcanzar una temperatura por encima de los 33 grados, es probable que prefieras un sistema más potente, que incluya la posibilidad de enfriar el aire que recibe a través de sistemas de gas y que no solo lo recicle. Para estos casos, un sistema de aire acondicionado portátil o fijo podría ser recomendable.

 

 

2. Considera el estado de salud de los miembros de tu familia

Otro factor que no debes pasar por alto es la salud de tu familia. Con frecuencia en el hogar algún miembro tiene una mayor sensibilidad a los cambios de temperatura, debido a alguna alergia o cualquier otra causa de salud.

A estas personas no les sientan bien los aparatos que hacen demasiado brusca la diferencia entre la temperatura exterior y el interior de sus hogares, puesto que les lleva a experimentar malestar en muchas ocasiones o en otros casos la adaptación que experimenta el cuerpo para acostumbrarse al cambio de temperatura puede afectar sus defensas y hacerlos propensos a enfermedades. Además, los aires acondicionados fijos suelen resecar el ambiente y provocar algunas molestias de tipo respiratorio en general.

Si esto sucede en tu hogar, deberás además de conocer la opinión de tu médico, seleccionar el dispositivo que sea más apropiado para evitar que la salud de tu familia empeore. Probablemente uno de tipo portátil sea la mejor opción, para que el cambio de temperatura no sea demasiado notable y solo se vea reflejado en los lugares que mejor convenga.

 

3. Evalúa tu presupuesto

No podemos olvidarnos de analizar la cantidad de dinero que estamos dispuestos a pagar para disminuir la temperatura en el lugar que necesitamos. En cuanto a este rasgo, debemos decir que los aparatos que suelen ser más costosos son los aires acondicionados de tipo fijo, puesto que al coste del dispositivo que normalmente supera los 500 euros, se suman otros gastos como el montaje, puesta en marcha y en algunos casos la adaptación de otros mandos a distancia para hacer más cómoda vsu utilización.

Además, puede suponer modificaciones en tu fachada, porque es necesario montar un sistema de desagüe que en ocasiones es difícil de camuflar, sin olvidar que el consumo de energía eléctrica que suponen es elevado.

Por su parte, los aires acondicionados portátiles se podrían considerar como intermedios, porque los encontrarás en un rango de aproximadamente entre los 250 y 350 euros. Pueden ser una buena alternativa para una habitación y solucionan los problemas en hogares pequeños y su consumo se ve reducido en comparación con los fijos.

Finalmente los ventiladores con sus versiones que incluyen sistemas humidificadores de ambiente, pueden reducir la temperatura un par de grados y mejorar la sensación térmica sin que tengas que desembolsar una cantidad demasiado grande de dinero, pues los encontrarás en varios costes y tamaños, siendo posible seleccionar opciones incluso desde los 25 euros.

 

 

4. Ten en cuenta el mantenimiento del aparato

Los sistemas de climatización no son aparatos que estén libres de mantenimiento. El olvidarnos de cambiar piezas como los filtros o lavarlos con la frecuencia que se especifica por el fabricante, puede suponer un gran riesgo y provocar deterioro en la salud de quienes están expuestos a su utilización. Estas piezas suelen acumular polvo y favorecer la propagación de hongos y bacterias, que después de varios meses, pueden alcanzar niveles de riesgo que pueden provocar desde una rinitis alérgica hasta enfermedades graves como neumonía.

Por eso, en caso de elegirlos, debes tener en cuenta que su correcta utilización implica mantener sus piezas en condiciones aceptables. Además, los aires acondicionados fijos necesitan recargas de gas después de cierto tiempo, que es otro coste que se suma en el tiempo estimado de vida del aparato.

 

5. Evalúa tu tolerancia al ruido

Hasta el momento los sistemas de refrigeración, ya sean ventiladores o aires acondicionados no han logrado eliminar por completo el ruido de sus diseños. Aunque podemos mencionar que algunos ventiladores patentados por Dayson,  consiguieron eliminar el uso de aspas, aún continúan generando algún tipo de ruido aunque disminuido considerablemente.

De manera que si tienes dificultades para conciliar el sueño por ejemplo o concentrarte en tu lugar de trabajo y el ruido es un factor determinante para tu descanso o tu eficiencia, tendrás que valorar qué tantos decibelios podrías tolerar para encontrar una media entre temperatura y ruido.

En este aspecto, quizá los aparatos más ruidosos sean los ventiladores con aspas y los sistemas de aire acondicionado portátiles, que pueden producir alrededor de 55 dB.

 

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