10 RAZONES REALES PARA EMPEZAR CON LA NATACIÓN

Última actualización: 25.04.19

 

¿Sudar en la cinta del gimnasio te agobia o te aburre? ¿Necesitas un cambio? Prueba a incorporar la natación en tu vida. Es un deporte que aporta muchísimas ventajas, tanto mentales como físicas. Además, ¡es divertido!

Vamos a empezar por un par de razones prácticas por las que dar el salto al agua:

 

1. La edad no importa

Es el deporte universal. Lo pueden practicar desde bebés hasta personas ancianas. Dependiendo de la edad, eso sí, y también de la condición física de cada uno, la intensidad de la sesión será una u otra, pero hay cabida para todos.

 

2. No es caro

Hay piscinas públicas o privadas. En ambas puedes apuntarte a clases con un monitor. Si eso no te va, siempre hay un par de carriles para el nado libre. Tú eliges. Lo único que necesitas para empezar es un bañador, gorro y gafas de natación. Que el tema del bañador no te de apuro. Ten en cuenta que cuando salgas del vestuario todo el mundo va a estar igual que tú. La clave está en tomárselo con humor, el gorrito de natación no le queda bien a nadie, pero por motivos de higiene, es obligatorio.

Está demostrado que incorporar un par de horas de piscina a la semana tiene varias ventajas a nivel físico:

3. Cuida tu corazón

Mejora el sistema cardiovascular y estimula la circulación de la sangre. La Fundación Española del Corazón asegura que se ha demostrado que los ejercicios aeróbicos previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares, y en el caso de existir ya dichas enfermedades, disminuye las complicaciones y aumenta la esperanza de vida.

 

4. Es un deporte de bajo impacto

Para aquellos que necesitan minimizar esos impactos que puedan sufrir con deportes en tierra firme, la natación es perfecta. Al sumergirte en el agua nos liberamos de la gravedad y nos permite hacer movimientos más fluidos con las piernas y los brazos, disminuyendo así, el riesgo de trauma o lesión. Bajo impacto no significa cero impactos. Presta atención a tu cuerpo y si empiezas a notar alguna molestia o dolor coméntaselo a tu monitor. Si persiste, ve directo al médico de cabecera.

 

5. Tonifica

Es un deporte que trabaja más de dos tercios de nuestros músculos. El agua ofrece resistencia, lo cual desarrolla la fuerza muscular. Unos 45 minutos de largos en la piscina es un entrenamiento eficaz. Si incorporas accesorios como flotadores o tablas, podrás centrarte en fortalecer unos más que otros. Por ejemplo, si te colocas un pullboy entre las piernas, no podrás hacer la patada habitual, por lo que trabajarás más la parte superior del cuerpo al tener que avanzar sin la ayuda de las piernas. La natación también es ideal para mantener una buena condición física durante el embarazo y para recuperar la forma tras el nacimiento del bebé. Si todavía no estás convencido, solo hay que echar un vistazo a los nadadores olímpicos, ¿Quién no querría tener un cuerpo así?

Los beneficios de la natación son muchos, pero no acaban aquí. Ahora vamos con las de carácter mental:

6. Mejora la Salud Mental

Nadar mejora la función cognitiva. Según la revista Muy Interesante, uno de los beneficios de la natación es que aumenta el flujo sanguíneo (como ya hemos visto), lo que a su vez puede ayudar a mejorar la memoria, el estado anímico, la claridad mental y el enfoque.

Al nadar nuestro cuerpo produce endorfinas que nos dan una especie de subidón natural. De hecho, en un estudio publicado por el National Center for Biotechnology Information (NCBI) se demostró que, como otros ejercicios, la natación reduce los síntomas de la ansiedad y la depresión. Las mejoras en el estado de ánimo se producen por un aumento considerable de la circulación sanguínea en el cerebro y sus efectos en la parte esencial del cerebro que controla el estrés. Así ayuda a reducirlo.

 

7. Una forma de meditación

No se puede comparar con una clase de yoga. Dicho esto, la repetición de brazadas y la coordinación de la respiración con los movimientos del cuerpo hace que estés completamente concentrado en tu cuerpo y la sensación del agua. Entre largo y largo empiezan a fluir los pensamientos mientras te deslizas suavemente. Es un momento de absoluta conexión mente-cuerpo.

8. ‘Los ahogados’, ‘Los cañeros’, ‘Los Delfines’

Aunque pueda parecer un deporte individual, no lo es. La notificación de “Fulanito te ha añadido al grupo ‘Ahogados’” (o algún nombre parecido) tardará poco en aparecerte después de que hayas conocido a los compañeros de calle. Aunque en el agua no haya mucha conversación, hay roce. Algunas veces de un modo más literal – las patadas accidentales son inevitables – eso es así. Entre choques y quejas compartidas, acabas conociendo mejor al grupo y en el vestuario la cháchara no cesa. La natación en realidad es una actividad bastante social, así que aprovecha la oportunidad y atrévete a proponer quedar para tomar unas cañas.

 

9. ¡Puede salvarte la vida!

Saber nadar es como tener el carné de conducir. Nunca sabes cuándo lo puedes necesitar. Y cuanto más preparados estemos, a menos riesgos nos enfrentamos. No sólo puede que el hecho de saber nadar te salve la vida, sino que puede que se la salves a otra persona en algún momento dado. Todo es posible.

 

10. Variantes

¿Aún no te hemos convencido? ¿Seguro? Aquí tienes una gran variedad de ejercicios que quizá te gusten más: Aqua-jogging, sprint, aquaeróbic, ejercicios de acondicionamiento físico; cada sesión puede ser diferente, lo que te permite vencer el aburrimiento y mantenerte motivado.

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