Descubre qué pasa en el cuerpo cuando no tienes suficiente oxígeno

Última actualización: 28.10.20

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La insuficiencia de oxígeno en la sangre puede generar serios problemas en el organismo y si no es tratada a tiempo produciría el mal funcionamiento de los órganos, glándulas, sistema nervioso, músculos e incluso la actividad cerebral quedaría afectada. Por ello, debemos conocer los síntomas que produce y cómo tratarlos.

 

Es importante saber que el oxígeno es un elemento que juega un papel fundamental en nuestro organismo, porque es el encargado de llevar energía a las células y este proceso se cumple gracias a la respiración. Cuando respiramos, el oxígeno ingresa en nuestros pulmones, desde donde es absorbido por la sangre y es llevado a todo el cuerpo.

En este sentido, es oportuno señalar que la falta de oxígeno en el organismo puede traer severas consecuencias en nuestro cuerpo, incluso podríamos morir si no es tratada a tiempo, por lo que en este post queremos dar a conocer cuáles serían estos efectos, cómo se mide el oxígeno y si existe algún dispositivo que podemos usar en casa para medirlo. 

 

¿Cuál es el nivel normal de oxígeno en sangre?

Lo primero que debemos saber es cuál es el valor normal del oxígeno en nuestra sangre y tener una idea de a qué nos enfrentamos si este valor es bajo. Según los especialistas, los niveles normales oscilan entre 95 y 100% de este gas en sangre, por lo que es probable que si este valor es menor de 90 nos encontramos ante una hipoxemia.

La hipoxemia viene a ser considerada como una enfermedad desarrollada, precisamente, por falta de oxigenación en las arterias, siendo un problema que incide de forma directa en la respiración; por ende, se ve afectada la circulación sanguínea. Si las cantidades de oxígeno que ingresan al organismo no lo abastecen correctamente, este problema de hipoxemia podría ser fatal, pues se dañarían ambos sistemas, tanto el circulatorio como el respiratorio. 

Pero, no solo las arterias se ven afectadas por la falta de oxígeno, puede ocurrir que la misma se localice en un órgano específico o en alguna región determinada del cuerpo, causando lesiones en el tejido afectado, siendo conocido en el ámbito médico como infarto o isquemia. Así vemos que una baja en el nivel de oxígeno puede ocasionar un infarto intestinal, en los pulmones, un accidente cerebrovascular o ACV, un infarto en el corazón, entre otros.

Tal como señalamos anteriormente, el oxígeno es el elemento encargado de producir energía en el cuerpo, siendo la principal fuente de nutrientes de las células. Cuando tenemos una falta de energía, notamos que nuestro cuerpo se siente aletargado, fatigado y con una debilidad a nivel muscular, siendo recomendable acudir al médico para que pueda determinar si estamos padeciendo de una deficiencia en el nivel de oxígeno.

Por otro lado, el cerebro puede verse afectado por la falta de oxígeno, produciéndose daños severos y es lo que se conoce como hipoxia cerebral. Esto se debe a que las células son muy sensibles cuando no tienen oxígeno, incluso comienzan a morirse si transcurren más de cinco minutos sin gas. Es por ello que la hipoxia a nivel cerebral genera daños graves o la muerte.

Ahora bien, si la falta de oxígeno se produce en los pulmones, puedes sentir una fatiga o que te falta el aliento, siendo uno de los factores que pueden indicar algún padecimiento severo en estos órganos, tales como una enfermedad crónica obstructiva. También, la bronquitis o el enfisema pulmonar pueden ser causantes de la falta de oxigenación en los pulmones, por lo que puede verse afectada gravemente la capacidad que tiene el cuerpo para llevar a cabo el proceso de respiración.  

Si presentas algunos de estos síntomas, es recomendable hacerte un examen de sangre para determinar cómo se encuentra tu nivel de oxígeno. Incluso existen dispositivos electrónicos que podemos tener en casa y que podrían brindarnos los resultados que necesitamos.

 

¿Cómo se miden los niveles de oxígeno en nuestra sangre?

Probablemente, te estás haciendo esta pregunta después de todo lo que has leído hasta ahora. Pues bien, según los médicos especializados, este nivel se mide a través de una prueba conocida como gasometría arterial. A partir de este análisis, podemos medir la cantidad tanto de oxígeno como de dióxido de carbono que se encuentra en nuestra sangre, así como del pH o equilibrio entre ácido-base. Esta prueba también puede ser llamada como saturación de oxígeno, gases arteriales o sanguíneos, entre otras alternativas similares.

El procedimiento para tomar esta muestra sanguínea que será analizada, si bien es un poco invasivo, es bastante sencillo. Se pincha una arteria, que puede ser la arteria radial (la que se encuentra en la muñeca), o desde una arteria en la ingle o en el codo. Si es un bebé recién nacido, suele hacerse en el cordón umbilical o en el talón. Los riesgos en la toma de esta muestra son mínimos, solo queda un leve sangrado o algún moretón donde se introdujo la aguja.

Oxímetro de pulso para hacer las mediciones en casa

Por otro lado, esta prueba también puede hacerse desde casa a través de un dispositivo electrónico conocido como oxímetro de pulso o más comúnmente pulsioxímetro. Se trata de un gadget parecido a una pinza u horquilla, más o menos grande, que se coloca en un dedo de la mano – preferiblemente el del medio o el índice – y en pocos segundos unas luces se encienden, apareciendo unos números digitales que señalan el nivel que tenemos de oxígeno. 

Por lo general, la lectura normal en cualquier pulsioxímetro suele estar entre 95 y 98%. Si el valor es menor a estos números, es aconsejable llamar a tu médico de cabecera para que te indique el procedimiento a seguir. Los mejores pulsioxímetros del 2020 suelen tener también la función de medir el ritmo cardíaco, lo cual es una ventaja por su versatilidad. Ten en cuenta que una persona adulta en estado de reposo tiene un valor normal del ritmo cardíaco que va desde 60 hasta 100 latidos en el lapso de un minuto. 

Así que, con esta información y conociendo las consecuencias que pueden generarse en nuestro cuerpo, tenemos suficientes herramientas para tratar los síntomas descritos y mejorar esta condición; solo debemos prestar atención a las señales que nuestro cuerpo nos envía.

 

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