Aprende a usar tu termo eléctrico de forma responsable

Aprende a usar tu termo eléctrico de forma responsable

Última actualización: 08.12.19

 

Los termos eléctricos son la solución más habitual para disponer de agua caliente en casa. Productos eficientes pero que pueden consumir grandes cantidades de energía. Por eso es clave sabe cómo usar este producto de forma responsable y eficiente.

 

Según diferentes estudios, más de la mitad de los hogares en España utiliza un termo eléctrico para disponer de agua caliente sanitaria en casa. Un producto que tiene la ventaja de ofrecer una amplia reserva de agua, ajustable a nuestras necesidades concretas dependiendo del tamaño de termo que queramos utilizar, y que mantiene el nivel de salida siempre que la capacidad sea la razonable.

Sin embargo, según las estadísticas, también estamos hablando de uno de los productos que más energía consumen en nuestro hogar. Por eso es muy importante darle a este termo un uso responsable, que evite gastar energía de forma innecesaria y que también ayude a alargar la vida útil del dispositivo. Porque ya que le has dedicado tiempo y esfuerzo a buscar el mejor termo eléctrico para tu familia, también es conveniente saber de qué forma puedes cuidar y aprovechar mejor todo lo que te ofrece ese termo. Una cuestión que puedes solventar de forma sencilla mediante los consejos que te damos a continuación.

 

El horario importa

Una de las grandes diatribas a la que se enfrenta el usuario de un termo eléctrico es la duda sobre qué conviene más: dejar el termo eléctrico enchufado todo el día o programar su funcionamiento. Una cuestión para la que entran en juego muchos factores como el tiempo de calentamiento, el clima e incluso el coeficiente de pérdida de calor que pueda tener el termo a lo largo del día.

De todos modos, hay remedios más sencillos para resolver esta duda. De hecho, basta con valorar cuáles son nuestros hábitos de consumo de agua caliente a lo largo del día para determinar cuál de las dos opciones que hemos mencionado es la más eficiente. Son muchos los usuarios que utilizan agua caliente varias veces a lo largo del día, para diferentes tareas, mientras que otros apenas la usan durante la noche o desde la tarde hasta la noche. En este último caso, tenemos una opción para ahorrar energía que resulta bastante interesante.

 

 

Hablamos de la posibilidad de usar un programador conectado al termo eléctrico, estableciendo unos horarios razonables y que permitan calentar el agua para cuando la vayamos a necesitar. Esto ahorra la energía que se emplearía durante el resto del día, en el que el agua va a estar calentándose y enfriándose continuamente sin necesidad.

Como referencia, una familia que use el agua caliente solo desde la hora de comer, digamos que las 2 de la tarde, hasta ducharse por la noche, sobre las 10 de la noche, podría establecer como horario activo desde las 12 de la mañana hasta esas 10 de la noche, disponiendo así de agua caliente en este periodo. A cambio, esa familia se ahorra 12 horas de calentamiento de agua en la que la misma no se va a usar. Si esa familia solo usa el agua en las últimas horas del día, de 7 a 10 de la noche por ejemplo, el ahorro sería mucho mayor.

 

Dale vacaciones a tu termo

Si te vas a ir de vacaciones durante un cierto tiempo, no tiene sentido mantener el termo en funcionamiento. Ni siquiera en invierno, dado que los termos generalmente cuentan con elementos en su interior que se encargan de aliviar la presión, en caso de que las temperaturas se desplomen y se forme hielo. 

En todo caso, si quieres una mayor tranquilidad al respecto, no tienes más que vaciar el agua del interior del termo para olvidarte por completo de los problemas con la congelación. Ahorrarás energía y también parte de los problemas con la cal que son habituales con este tipo de productos.

 

El termostato existe

Es importante recordar que prácticamente todos los termos eléctricos tienen un termostato, con el que podemos establecer la temperatura de salida del agua. Una salida que, en algunos modelos, puede llegar a los 65 grados de temperatura. Sin embargo, cuando llega el verano y el calor, es posible que prefiramos una fresca ducha tibia a una ducha hirviente. Es cierto que esto podemos hacerlo mediante la mezcla del agua fría con la caliente, pero si reducimos la temperatura de salida del agua caliente no estaremos desperdiciando energía.

Así que otro punto que debemos tener bajo control es la temperatura de salida del agua que nos ofrece el termo. Una temperatura que, en la mayor parte de los modelos, no podemos verificar de forma directa, puesto que los termostatos no cuentan con escalas graduadas. Pero sí sabemos que girando en un sentido bajamos esa temperatura, mientras que girando al otro la misma sube. Así que ir modificando la temperatura máxima del agua siempre será otro buen remedio para mantener el consumo eléctrico bajo control.

 

 

El mantenimiento es clave

Aunque el termo eléctrico parezca una caja cerrada, lo cierto es que no lo es. Por ello conviene llevar al día el mantenimiento del termo, a fin de mejorar aún más su rendimiento y evitar averías. Una tarea en la que conviene recurrir a profesionales especializados, a menos que tengamos experiencia al respecto y podamos hacerlo por nosotros mismos.

En este proceso de mantenimiento se verifican aspectos como el estado del ánodo de magnesio, para ver si sigue siendo capaz de luchar contra la cal, o bien si la resistencia está incrustada de esta cal. Una resistencia sucia incrementa el consumo de energía de forma considerable, al tiempo que afecta a la durabilidad del termo. Por eso es fundamental que la cal y el termo estén siempre bajo control, al menos con una cierta frecuencia, para prevenir posibles averías, así como para ejecutar las labores de mantenimiento periódico que este producto requiere.

 

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